Acude de urgencias al hospital Zendal y se termina escayolando la pierna él mismo

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Acaba de llegarnos a la redacción de Canalleo, una hoja de reclamaciones recién presentada en la ‘Oficina del Consumidor’ y en el ‘Defensor del paciente’ en Madrid, por Carles Escall Olista, un vecino catalán de 49 años afincado en Móstoles desde hace más de 25 y escayolista-perlitero de profesión.

Carles, se queja enérgicamente en su escrito de haber llegado a urgencias del hospital Enfermera Isabel Zendal con el tobillo fuera de sitio y sentirse abandonado. 3 horas después de que sólo le cogieran el nombre, decidió con ayuda de un encofrador que trabajaba allí y que se estaba comiendo el bocadillo en la sala de espera, ponerse manos a la obra para recolocarse el tobillo y poder salir de allí cuanto antes.

Una vez recolocado el tobillo, con demasiada dificultad y con mucho dolor y gritos, un exhausto Carles, sentado en una silla de ruedas y empujado por este comprometido encofrador (que prefiere mantenerse en el anonimato porque está apunto de jubilarse y no quería problemas), consiguió introducirse en el corazón del hospital, y entre picos, palas, ladrillos, cemento y alguna retroexcavadora, encontró justo lo que buscaba.

Un saco de escayola, un cubo más o menos limpio, una espátula algo oxidada y un poco de agua, que aunque estuviera estancada, le bastaron al buen profesional de la escayola y el pladur de Carles, consiguiendo ponerse la escayola él mismo y hasta se hizo un escudo del Atlético de Madrid, inmovilizando así, ese maltrecho tobillo.